Cuentas Bancarias

Las cuentas bancarias son de esos productos o contratos necesarios en nuestro día a día. Desde ellas podremos enviar como recibir dinero y otros servicios que se irán asociados a ellas. Sirven para gestionar el dinero que hayamos depositado en ellas, controlando así todos los gastos pero también los cobros. A pesar de que todos las conocemos bien, aún quedan algunas dudas que intentaremos resolver de la manera más precisa.

Tipos de cuentas bancarias

Principalmente, los tipos de cuentas bancarias que nos encontramos en el mercado son dos:

  • Las cuentas corrientes: Gracias a ellas podemos realizar las acciones más comunes, tales como ingresar dinero o bien, retirarlo de la cuenta ya sea en el banco o a través de los cajeros automáticos. También este tipo de cuentas son indispensables para conseguir tanto hipotecas como planes de pensiones. Dentro de las cuentas corrientes están las llamadas cuentas nómina. Para las que se requiere la domiciliación de una nómina o pensión.
  • Las cuentas de ahorro: Es una manera de poder generar algún tipo de interés, por tener el dinero en ellas. Su objetivo principal es el poder tener ahorros.

¿Todos los bancos están obligados a cobrarnos comisiones?

Las comisiones bancarias son aquellas que cobra el banco, debido a los servicios que ofrece. Por eso, hay una serie de comisiones que no podremos ahorrarnos como por ejemplo el uso de los cajeros automáticos que no pertenecen a tu entidad bancaria o bien, transferencias al extranjero.

Pero por otro lado, son muchas las opciones que nos están ofreciendo los bancos, ya que en algunos casos y si cumplimos una serie de objetivos, algunas comisiones se pueden evitar. De ahí que en este caso no se pueda generalizar, porque siempre dependerá del banco en cuestión.

La comisión de mantenimiento

Las cuentas bancarias también exigen una comisión de mantenimiento. Se trata de un cargo que recompensa a la entidad por tener ese dinero custodiado. Pero no solo eso sino que también de esta comisión se deriva una cantidad para que el cliente pueda usar el servicio de retirada de dinero en los cajeros pertinentes.

En este caso, es cierto que la cantidad a pagar por dicho mantenimiento también puede variar. En algunos casos llega a ser de 30 euros cada tres meses, pero en otros salirte gratis. Como hemos mencionado anteriormente, hay bancos que las eliminan si el cliente cumple con una serie de requisitos como puede ser el tener domiciliación de nómina, uso de tarjetas o banca electrónica.

Cuenta corriente sin comisiones, ¿es posible?

Una cuenta corriente sin comisiones y sin vinculación sí es posible. Hay un amplio abanico de ofertas donde poder conseguir una cuenta de este estilo. ¿Para quienes van destinadas?, pues para las personas que no quiere cambiar la nómina del banco donde están.

También los que no quieren vincular varias opciones, como pueden ser todos los recibos a pagar, con una sola entidad. También las cuentas bancarias de este tipo son para los clientes que no tienen nómina, pero que necesitan una cuenta y de por ello, las opciones online serán perfectas para ellos.

Los tipos de interés

Llamamos tipos de interés al precio a pagar por usar un dinero durante un tiempo. Seguro que los conoces bastante bien, pero aún así, te mencionamos los que existen:

  • Tipo de interés fijo: Es el que se mantiene durante todo el proceso, independientemente de la tasa del mercado. Ya que si sube el interés, no nos veríamos afectados por dicha subida.
  • Tipo de interés variable: Es la entidad financiera quien va revisando este interés y actualizándolo en función del mercado. Si baja, es un beneficio para el cliente, pero todo lo contrario si este sube.
  • Tipo de interés mixto: Se trata de una combinación de los dos anteriores. Durante los primeros años suele ser fijo, pero luego, se irá actualizando, llegando a ser variable.

Cómo abrir una cuenta bancaria

Las cuentas bancarias son totalmente necesarias. Por eso, si estás pensando en abrir una cuenta bancaria nueva, debes saber que se trata de un proceso de lo más sencillo y sin complicaciones evidentes.

Lo más rápido es acudir a la oficina bancaria, por eso siempre es aconsejable que esté cerca de nuestro domicilio, para evitarnos largos desplazamientos. Una vez allí, tendremos que mostrar nuestro DNI y dependiendo del tipo de cuenta o de lo que necesitemos, también se nos puede pedir una nómina.

Pero el primer paso, con el carnet de identidad sería suficiente. Te darán un contrato para firmarlo y es necesario que le eches un vistazo. Infórmate bien de los requisitos, así como de las tarjetas (que suelen ser gratuitas). Finalmente, no te olvides preguntar por las comisiones.

Consecuencias de una cuenta en números rojos

Nadie quiere oír hablar de los números rojos en las cuentas bancarias. Es una de esas expresiones con las que se nos ponen los vellos de punta. Porque indica que hay un descubierto en nuestra cuenta, que ha llegado un gasto para el que no había tanto dinero. De nuevo, tenemos que decir que sí es cierto que hay una serie de consecuencias cuando esto sucede, pero que también dependerá de tu banco.

Por regla general, algunas entidades cobran una comisión por descubierto que puede rondar los 15 euros. Pero hay que tener en cuenta que sobre esto se añaden los denominados ‘intereses por retraso’. Es decir, que cuanto más tiempo tardemos en añadir dinero a esa cuenta en números rojos, más tendremos que pagar como sanción. Llegando a tener que desembolsar alrededor de uno 40 euros a mayores por este motivo.

Domiciliar la nómina suele traer algunas ventajas

Es cierto que domiciliar la nómina en las diversas cuentas bancarias puede darnos algunas ventajas. Es cierto que a la hora de cobrar tu nómina lo puedes hacer en metálico o bien, domiciliándola. Este último paso es simplemente vincular ese dinero a nuestra cuenta bancaria. De ahí que se nos hace una transferencia cada mes y nos despreocupamos de todo.

En líneas generales, tenemos que rellenar un formulario y entregarlo en el empresa, con nuestro número de cuenta y firma.

Pero también debemos de hablar con el banco para que sepa que ese dinero periódico es la nómina. De este modo, las ventajas que seguirán serán el evitarse ciertas comisiones, acceso a algunos préstamos o a la hora de la domiciliación, siempre suele haber algún tipo de regalo por parte del banco. Algunos son regalos materiales y otros, en forma de descuentos.

Domiciliar recibos vía on line

Si es que hoy en día tampoco tenemos que movernos demasiado para realizar este tipo de movimientos en las cuentas bancarias. Porque tenemos la opción on line que nos ofrecen la gran mayoría de los bancos, por no decir todos. Para ello, debes tener un acceso a la zona personal, dentro de la página web. Para acceder, necesitas de un PIN o claves de acceso que te dará tu propio banco.

Una vez dentro de dicho apartado, seleccionas tu cuenta y la opción de traer los recibos. Es decir, que vas a domiciliarlos o a cambiarlos de un banco a otro. Adjuntarás una imagen de cada recibo y después de aceptar los términos y condiciones ya lo tendrás listo. ¡Así de sencillo!.

Las diferencias entre tarjetas de crédito o débito

Ya no hace falta que vayamos con la cartera cargada de dinero, cada vez que salgamos de casa. Desde hace ya bastantes años, el uso de las tarjetas de crédito o débito está de plena actualidad.

No nos extraña ya que se trata de un paso de lo más cómodo. En total, existen cuatro tipo de tarjetas que son las de prepago, fidelización, crédito o débito. Aunque hoy nos interesan tanto solo estas dos últimas.

  • Tarjeta de crédito: Nos permiten gastar el dinero de las mismas, pero un dinero que realmente es del banco y no nuestro. Lo que indica que tenemos que devolverlo, en pequeñas cantidades pero con intereses, o bien cada mes en una sola cantidad.
  • Tarjeta de débito: En este caso hablamos de una tarjeta que solo nos permite acceder al dinero que tenemos en las cuentas bancarias asociadas. Es decir, que si usamos el dinero de este tipo de tarjetas, se nos irá descontando en nuestra cuenta de forma inmediata, en la mayoría de los casos.

Hoy en día nos podemos encontrar con tarjetas sin comisiones. Tal y como hablábamos antes, siempre dependerá de los bancos y de si pasamos o no una serie de requisitos. Algunos de ellos son el tener la nómina domiciliada o usar este medio de pago de manera frecuente o con un mínimo cada año.

Depósitos a plazo, características y seguridad

Los depósitos a plazo es uno de los productos más usados. Consiste en entregar una cantidad de dinero a un banco durante el tiempo que hayamos establecido. Después de dicho tiempo, la entidad bancaria te da el dinero con los intereses generados. ¿Cuáles son las características de un depósito a plazos?, pues que tienen siempre una fecha de vencimiento.

Justo a partir de ella, será cuando puedas retirar el dinero sin mayor tener que pagar ningún tipo de comisión ni tampoco penalización. Por lo que siempre debes esperar los plazos marcados.

Si necesitas el dinero antes de ese tiempo, entonces sí que debes abonar penalizaciones. Pero como sucede con todos estos tipos de contrato, siempre es necesario informarnos bien, puesto que hoy en día hay algunas algunas condiciones especiales que sí nos permitirían la retirada de una parte del dinero, si lo necesitamos. Es una manera de obtener más intereses que por las cuentas bancarias corrientes que todos conocemos.

Si optamos por un depósito a plazo fijo, entonces hay que mencionar que se trata de uno de los productos más seguros que tenemos. Ya que el banco va a garantizar el 100% de los beneficios que hayamos conseguido y además, si el banco se va a la quiebra, siempre estaríamos respaldados por el llamado fondo de garantía de depósitos. Por estos motivos, sabemos que siempre estaremos en buenas manos si es un plazo fijo.

Cambiar de banco de manera sencilla

No necesitamos llegar a estar descontentos con la entidad que tenemos, porque son  muchas las opciones a elegir. Además, algunas de las mismas nos pueden llegar a mostrar su mejor cara y con grandes ventajas a tener en cuenta. ¿Cuáles son esas ventajas?

Pues si crees que tus cuentas bancarias están mejor en una entidad diferente, tienes que saber que puedes acceder a promociones muy interesantes, cambiarás a otros bancos que sean más rentables y hasta a alguno que no tenga tantas o ninguna de las comisiones que hemos mencionado a lo largo de estos puntos. También es de importancia el tener cerca de donde vivimos o de nuestro trabajo, una mejor red de cajeros. Ya que en ocasiones pensamos que no tiene importancia, hasta que se la damos.

Recuerda que antes de marcharte de tu banco de siempre debes comprobar de revisar permanencias, las domiciliaciones bancarias, así como cancelar las tarjetas y dejar la cuenta sin dinero y luego cancelarla. El paso siguiente será el pensar bien y comparar todas las opciones en forma de bancos que tenemos disponibles.

A partir de ahí ya solo quedará rellenar el formulario que allí nos indiquen y para los ahorros, con una transferencia o un ingreso, será más que suficiente. Lo más complicado de llevar a cambio será la subrogación de la hipoteca, ya que en este caso puede resultar un poco incómodo y además, tener que gastar a mayores.

Tipos de productos bancarios

Parece que tanto los bancos como las cuentas bancarias nos dejan también otras opciones a tener en cuenta. En este caso, se trata de los productos bancarios, con los que también puedes obtener cierta rentabilidad.

  • Productos financieros de inversión: Dentro de ellos tienes los fondos de inversión, así como los bonos que son títulos de deuda,o bien los llamados productos estructurados que tendrán pinceladas de varios productos de inversión. Claro que dentro de todos ellos, estamos hablando de una inversión y que puede tener riesgos que serán en forma de pérdidas.
  • Productos de financiación: En este caso hablamos de otros que todos conocemos mucho mejor. Entrarán las hipotecas, los préstamos, créditos y las tarjetas. Enfocados a darnos un dinero extra, en caso necesario.

Productos de ahorro: Para todos los que quieren y necesitan guardar su dinero de cara a un futuro. Entre estos productos destacamos las cuentas bancarias de ahorro o depósitos a plazo fijo. De manera, que por regla general, vamos ahorrando una cantidad de dinero mes a mes.